Esta historia estaba traducida por El Centro.

Desde café, flores y representación legal, los negocios de propietarios hispanos y latinos del condado de Alamance pueden ofrecenrespacios seguros para que los latinos se sientan comprendidos y respetados.

Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, las personas hispanas y latinas representan casi el 17% de la población del condado de Alamance. Sin embargo, los hispanos poseen poco más del 9% de las pequeñas empresas en Carolina del Norte, según la Administración de Pequeñas Negocios de los Estados Unidos. 

Los propietarios de pequeñas empresas en el condado de Alamance trabajan para reducir esa brecha animando a los hispanos y latinos que aspiran a ser dueños de negocios a seguir sus pasiones.

The Blend Burlington

Lucero Marti dijo que ella no eligió Burlington, sino que Burlington la eligió a ella. Conoció a su ahora esposo en 2018 en una conferencia de trabajo y se mudó oficialmente de Texas al condado de Alamance en 2019.

“Cuando me mudé a Burlington y visité The Blend por primera vez, simplemente me enamoré”, dijo Marti. “Y dije: ‘Dios, ojalá fuera dueña de este lugar algún día’”.

Siete años después, ese sueño se convitió en relidad. La cafetería The Blend presenta letreros con los valores fundamentales del negocio, que forman la palabra “blend”: pertenencia (belonging), amor local (local love), excelencia (excellence), cuidado (nurture) y dedicación (dedication).

“Amo a mi comunidad”, dijo Marti. “Amo a cada cliente que entra aquí. Me conecto con todos. Nadie es indiferente para nosotros, y eso es lo que estamos construyendo aquí, un centro comunitario”.

Marti dijo que cuando se mudó por primera vez a Burlington, experimentó racismo y discriminación por ser hispana. A pesar de ya saber de primera mano lo que se siente ser marginada, describió ser dueña de un negocio hispano como algo muy desafiante.

Dijo que nunca quiere que nadie se sienta de la misma manera y trabaja para ayudar a sus clientes hispanos y latinos a sentirse valorados y vistos.

“En el momento en que las personas se den cuenta de que vendrán aquí y no se sentirán incómodas por la barrera del idioma, por quiénes son, por su piel —y estoy hablando de todos en general—, hay un lugar para ellos en The Blend”, dijo Marti.

Marti dijo que el servicio a su comunidad la impulsa a continuar a pesar de las dificultades. Antes de ser dueña de The Blend, Marti trabajaba como intérprete a tiempo completo y sentía que servir a las personas era su propósito.

Además del café, The Blend también apoya a los dueños de pequeñas empresas locales vendiendo sus productos en estantes de exhibición y al final de la fila de la caja. Marti dijo que mantener relaciones cercanas con su comunidad y sus clientes está en el centro de su misión personal.

“Aquí, no solo estás sirviendo, sino que estás aprendiendo cultura, estás aprendiendo sobre las personas, ayudas a que las personas sean vistas, y eso es lo que The Blend significa para mí”, dijo Marti. “Es simplemente este pequeño lugar que las personas pueden llamar hogar”.

Floreria Silvia’s

Silvia Alas abrió su tienda de arreglos florales, Floreria Silvia’s, apenas unos días antes de la pandemia de COVID-19. Dijo que siempre le había encantado hacer centros de mesa para los baby showers celebrados en su iglesia.

“Un día, una hermana de la iglesia me dijo que mi trabajo era hermoso y me preguntó por qué no empezaba a hacer arreglos de flores frescas”, dijo Alas. “Así fue como comenzó todo”.

Ahora, Floreria Silvia’s hace arreglos utilizando flores frescas, flores artificiales y cintas para todas las ocasiones. En los días ocupados, hasta 15 personas —principalmente miembros de la familia de Alas— salen a entregar arreglos florales.

Alas dijo que su trabajo también ha ganado popularidad en TikTok e incluso ha atraído a clientes de fuera del estado y del país.

“A veces, me sorprende que viajen desde tan lejos por uno de mis arreglos”, dijo Alas. “Les pregunto: ‘Wow, ¿no hay floristerías donde viven?’, y dicen: ‘Sí, pero no hacen el mismo tipo de trabajo que usted hace’”.

Alas nació en El Salvador y se mudó a Virginia cuando tenía 11 años. Ahora lleva 20 años en Carolina del Norte y dijo que el condado de Alamance se siente como su hogar porque puede comunicarse con más frecuencia en español.

Cuando Floreria Silvia’s abrió por primera vez, Alas dijo que era el único negocio de propietarios hispanos que conocía. Ahora, trabaja para animar a las jóvenes en su página de TikTok que se sienten desanimadas a seguir con sus propios negocios.

“Me hace sentir orgullosa ser dueña de un negocio hispano, ya que puede ser más difícil para los hispanos tener negocios”, dijo Alas. “Muchas mujeres me dicen que soy un ejemplo para ellas porque ahora están comenzando sus propios negocios. Así que se siente muy gratificante saber que puedo ser un ejemplo para los demás”.

El negocio también ha ayudado a Alas a conectarse con la comunidad hispana local a través de donaciones, incluidos arreglos florales en el Día de la Madre y mochilas durante la temporada de regreso a clases.

Pero la parte favorita del negocio para Alas vuelve al diseño y la creatividad.

“Puedo hacer lo que sueño hacer” dijo Alas. “Si se me ocurre un diseño, soy la dueña, así que lo hago. No importa si es pequeño o grande, hago todo con cariño para mis clientes”.

The Law Offices of Joseph J. Garcia, PLLC

Jay Garcia se describe a sí mismo como un hombre común del lado sur de Winston-Salem que “tuvo suerte” y fue a la facultad de derecho. Le atribuye a su herencia mexicana sus habilidades de hospitalidad y su deseo de tratar a todos —incluso a los clientes nuevos— como familia.

“Tomo en cuenta de dónde vengo y cómo fui criado, y quiero decir, simplemente es un traje que me pongo y hablo con la clientela”, dijo Garcia. “Eso es más o menos lo que me diferencia”.

The Law Offices of Joseph J. Garcia es una pequeña oficina de abogados ubicado en Graham que se especializa en litigios penales juveniles y derecho de familia. Garcia dijo que se sintió atraído por el condado de Alamance debido a la escasez de abogados latinos, especialmente aquellos con un profundo entendimiento de la cultura hispana.

“Puedes saber quién es de la comunidad y quién no es de la comunidad por cómo hablan, cómo se comportan, sus creencias políticas y religiosas”, dijo Garcia. “Eso de alguna manera se refleja en la sociedad, nuestros amigos e incluso nuestros negocios”.

Garcia citó a uno de sus buenos amigos, el también abogado Frederick Serrano-Jimenez, al resumir cómo aborda la conexión con la comunidad hispana local: Puedes hablar el idioma, pero ¿puedes hablar la cultura?

Garcia dijo que ve a algunos clientes que solo hablan español y que anteriormente se habían reunido con abogados que hablaban el idioma, pero que no podían relacionarse con ciertas normas y comportamientos culturales.

“¿Hablan cómo de donde tú eres? ¿Confías en ellos?”, dijo Garcia. “Muchas veces, cuando haces una comparación entre algunos de estos clientes latinos que van  a hablar con estos otros abogados, y luego vienen a hablar conmigo, dicen: ‘Oh, no, tú me caes mejor. Siento como si estuviera hablando con mi sobrino, o siento que eres mi primo, o siento que eres mi nieto’”.

Para hacer que los clientes se sientan lo más cómodos posible, Garcia dijo que a menudo ofrece alcohol y aperitivos en su oficina. Dijo que ser dueño de un negocio, y su propio jefe, le permite tener más libertad para fomentar la confianza entre él y un cliente.

Garcia también enfatizó que cuando las personas llaman a su número, hablan directamente con él en lugar de con un recepcionista. De manera similar, representa a todos sus clientes en el tribunal en lugar de enviar a un abogado asociado.

Gaby Maldonado contribuyó a la redacción de este historia.