Cada jueves en la mañana en Colombia, la familia Montoya Posada se reunía en la casa de la abuela. Más de 20 personas compartan tiempo juntos y, sobre todo, cocinan el almuerzo.
Elon estudiante de último año Camila Montoya Posada nació y creció en Medellín, Colombia, en una cultura donde la cocina forma una parte importante de la identidad familiar. La primera vez que ayudó en la cocina tuvo seis años.
“Estoy segura de que antes, aunque no estuviera ayudando directamente, estaba ahí sentada en algún lugar, mirando”, dijo Montoya Posada. “Uno crece rodeado de eso y se convierte en una parte tan importante de tu vida.”
Algunos jueves, aunque no era algo frecuente, la madre de Montoya Posada dejaba que Camila y su hermana faltaran a clases para ayudar a preparar la comida y pasar más tiempo con su abuela. Sabía lo importante que era crear esos recuerdos en la familia.
Uno de sus recuerdos favoritos de esos jueves es preparar y comer bandeja paisa. Este plato tradicional Colombiano aveces incluir arroz y frijoles, huevo frito, plátano, aguacate, tomate y chicharrón. Su preparación puede tomar varias horas, pero para Montoya Posada sigue siendo “una de las cosas más deliciosas que existen”.
Esos recuerdos inspiraron a crear “Vamos a la Cocina”, las clases presenciales en cocina de El Centro. Montoya Posada comenzó el programa durante su segundo año de la universidad para ofrecer a los estudiantes una manera práctica de aprender sobre la cocina y las culturas Hispanas.
“Me di cuenta que no teníamos ningún tipo de programa de cocina y pensé: ‘¿Cómo es posible?’ Esta es una de las partes más importantes de nuestra cultura”, dijo Montoya Posada.
Cada clase se centra en un plato de un país Hispano del mes, una iniciativa de El Centro para destacar la diversidad cultural de los países hispanos.
La música del país acompaña la clase mientras los estudiantes comienzan con una introducción a la historia del país y del plato que van a preparar.
Las clases utilizan la comida como una forma práctica de conocer un país y una cultura que quizás nuevos para algunos estudiantes.
“Muchas de las personas que vienen a las clases no son Latinos ni Hispanos, y eso no es problema”, dijo Montoya Posada. “De hecho, es precisamente la razón por la que quisimos crear estas clases. Queremos acercar a más gente a nuestra cultura y a algunas de las experiencias que compartimos.”
Izzi Gorden, estudiante de último año y amiga de Montoya Posada, dijo que disfrutó del ambiente acogedor de las clases. Gorden explicó que no conoce la cultura hispana tan como su amiga, pero las clases utilizan la comida para acercar a los estudiantes a diferentes culturas y animarlos a salir de su zona de confort.
“Solo quería probar algo diferente y creo que es una buena manera de aprender sobre las culturas de otras personas”, dijo Gorden. “Siento que las clases atraen a personas de muchos grupos diferentes. Hay estudiantes de culturas Hispanas y, a veces, hasta llegan algunos chicos de fraternidades. Atraen a un público bastante amplio.”
Gorden también asiste a otros eventos de El Centro, como su Casa Abierta y el lanzamiento del Mes de la Herencia Hispana. Dijo que el ambiente siempre es acogedor, independientemente del origen de quienes asisten.
Cada clase dura aproximadamente una hora, Montoya Posada explicó que no hay suficiente tiempo para preparar platos más elaborados como la bandeja paisa.
En cambio, las recetas pueden incluir postres como los alfajores, unas galletas Argentinas que se unen con dulce de leche y se cubren con azúcar en polvo.
En otras ocasiones, los estudiantes preparan platos tradicionales como arepas y empanadas. Las arepas son preparaciones de maíz originarias de Colombia que pueden rellenarse con carnes y quesos. Las empanadas se preparan en distintos países, y Montoya Posada aprovecha las clases para mostrar cómo cambian sus ingredientes y preparación entre cada cultura.
Hannah Bliss, estudiante de último año y compañera de cuarto de Montoya Posada, ha asistido a varias clases para apoyar a su amiga y aprender más sobre la cultura y la gastronomía hispana. Bliss también ha podido ver de cerca todo el trabajo que Montoya Posada dedica al programa, durante las clases como en su preparación.
“Viviendo con ella, sé cuánto esfuerzo pone en sus clases”, dijo Bliss. “Crea sus propias recetas y planifica exactamente todo lo que va a necesitar con una semana de anticipación.”
Montoya Posada dijo que quería que los estudiantes sean activo en cada clase. Todos tienen la oportunidad de mezclar los ingredientes y preparar el plato por sí mismos. Cuando algo sale mal, ella interviene para ayudar a solucionarlo.
En una ocasión, llegó a la clase un grupo de estudiantes mucho más grande de lo que esperaba. Aun así, Montoya Posada se aseguró de que todos pudieran participar.
“Fue muy bonito ver cómo todos se juntaron y dijeron: ‘Vamos a hacer esto juntos y vamos a lograrlo’”, dijo Montoya Posada. “Me pareció un momento muy especial porque realmente me recordó a cómo hacemos las cosas en casa y cuánto refleja nuestra cultura.”
Desde el comienzo del programa, Montoya Posada quiso evitar que las clases se convirtieran simplemente en demostraciones. Para ella, la participación de los estudiantes se ha convertido en uno de los mayores cumplidos que ha recibido respecto del programa.
Montoya Posada también disfruta ver las reacciones de los estudiantes cuando terminan de preparar sus platos. Muchas veces, los estudiantes toman fotografías de lo que cocinan.
“Sin falta, al menos dos o tres personas dicen: ‘Le voy a mandar una foto a mi mamá’”, dijo Montoya Posada. “Es muy interesante. Creo que eso demuestra lo orgullosos que se sienten de haber podido cocinar algo nuevo por su cuenta.”
Los estudiantes pueden inscribirse en “Vamos a la Cocina” a través del enlace en el perfil de Instagram de El Centro, @elcentroelon. La primera clase del otoño semestre será el 28 de septiembre.
This article was translated by El Centro.

